Porque “creemos que terminamos en 12 horas” no es un plan de emergencia.
El tiempo de despliegue depende del número de vanos, del tamaño de las pantallas, del almacenamiento, de la ocupación, del personal disponible, de las zonas de acceso difícil y de la experiencia del equipo. Esas variables no se deducen de un folleto de producto.
El hotel debe medir su propio proceso de despliegue. Un simulacro revela cuánto tarda cada zona, dónde aparecen los cuellos de botella, cuántos empleados hacen falta de verdad y qué vanos hay que empezar antes de lo previsto. El tiempo resultante se convierte en un dato operativo que el hotel puede usar cuando un pronóstico empieza a amenazar la propiedad.
- ¿Cuándo fue el último simulacro de despliegue completo o representativo?
- ¿Cuántos empleados participaron?
- ¿Qué zonas tardaron más?
- ¿El equipo registró el tiempo real?
- ¿El procedimiento cambió cuando cambiaron el personal o el almacenamiento?
La pregunta importante no es en cuánto tiempo se puede instalar una pantalla en teoría. Es cuánto necesita su hotel realmente para proteger la propiedad.