Proteger las áreas visibles no siempre significa proteger el riesgo real de operación.
Un hotel puede proteger el vestíbulo, la fachada principal y algunas habitaciones frente al mar, y aun así dejar vulnerables puertas de servicio, cocinas, bodegas, cuartos eléctricos o accesos técnicos. El problema no es que la protección parcial no sirva; el problema es confundirla con protección completa.
Un huracán no evalúa el porcentaje de aberturas protegidas. Encuentra la abertura que permanece vulnerable. Si esa abertura conduce a una zona crítica, la falla puede afectar habitaciones, restaurantes, equipos, pasillos y tiempos de reapertura.
- ¿Existe inventario de aberturas protegidas y no protegidas?
- ¿Las áreas de servicio fueron evaluadas con la misma seriedad?
- ¿El hotel sabe qué riesgo permanece después de la primera fase?
- ¿La protección parcial está documentada como fase, no como solución final?
Proteger algo es mejor que no proteger nada, pero no debe crear falsa confianza. Un hotel serio necesita saber qué está cubierto, qué sigue expuesto y qué pasaría si el punto que quedó pendiente es el primero que encuentra la tormenta.