Que la zona no trató a esa tormenta como "una más" — implementar un protocolo tan específico para un evento que terminó llegando debilitado dice algo importante sobre qué tan en serio se tomó el riesgo mientras todavía era incierto.
Un protocolo que incluye evacuación completa de huéspedes, corte preventivo de gas y electricidad, e identificación previa de la zona menos expuesta de la propiedad para el personal que permanece, refleja una preparación diseñada para el peor escenario posible, no para el resultado que finalmente ocurrió.
Evaluar la seriedad de un protocolo de hotel no debería basarse en qué tan grave resultó ser la tormenta al final, sino en qué tan completo era el plan mientras la intensidad real todavía era incierta.
- ¿Tu hotel tiene un protocolo documentado con pasos específicos —evacuación, cortes preventivos, zona de resguardo— o depende de decisiones improvisadas durante la alerta?
- ¿Ese protocolo se diseñó pensando en el peor escenario posible, o solo en el escenario más probable?
- ¿Tu equipo sabe, de antemano, cuál es la zona menos expuesta de la propiedad para resguardarse si es necesario?
- Un protocolo completo evaluado después de un evento leve puede parecer "excesivo" — pero esa misma completitud es lo que protege durante el evento que sí llega con toda su fuerza.
La calidad de un protocolo de emergencia no se mide por qué tan grave resultó el evento — se mide por qué tan preparado estaba el hotel mientras esa gravedad todavía era desconocida.