Los sistemas de lonas y mallas requieren activación aproximadamente 48 horas antes del evento — si no se activan correctamente en esa ventana, la protección efectiva es cero, sin importar qué tan bueno sea el sistema instalado.
Esto significa que el entrenamiento del personal y los protocolos de activación son una parte tan crítica del sistema como la instalación física misma — un sistema certificado sin un equipo capacitado para activarlo a tiempo es, en la práctica, tan útil como no tener sistema.
La protección contra huracanes no termina en la instalación — depende de que el personal correcto sepa exactamente cuándo y cómo activar el sistema completo dentro de la ventana de tiempo disponible antes de que llegue el evento.
- ¿Tu personal ha practicado la activación completa del sistema, o solo ha recibido una explicación teórica?
- ¿Existe un protocolo documentado que especifique exactamente cuándo debe iniciar la activación antes de un evento?
- ¿Sabes cuánto tiempo real toma tu equipo en activar completamente el sistema con el personal disponible?
- Un sistema sin protocolo de activación practicado es una inversión que puede no cumplir su función exactamente cuando más se necesita.
La instalación física es solo la mitad de la protección — la otra mitad es un equipo entrenado que sepa activarla a tiempo, sin importar qué tan bueno sea el sistema instalado.