AquaGrid no nació como una idea de catálogo. Nació porque un hotel tenía una abertura que ningún sistema estándar podía resolver.
La arquitectura hotelera de la Riviera Maya busca abrir el edificio al paisaje: vestíbulos frente al mar, restaurantes abiertos, terrazas conectadas con la alberca. El problema aparece cuando esas aperturas alcanzan dimensiones que superan los límites reales de lonas, paneles o persianas diseñadas para uso residencial.
AquaGrid es una malla de tejido abierto diseñada para proteger aberturas de gran formato. Su lógica es distinta: no intenta detener todo el viento con una superficie sólida, sino permitir que parte del flujo atraviese el sistema de manera controlada, reduciendo la carga total sobre la estructura y los anclajes.
- ¿La abertura es demasiado grande para un panel sólido tradicional?
- ¿El sistema reduce carga de presión o solo intenta resistirla de frente?
- ¿Está pensado para vestíbulos, restaurantes o áreas abiertas de alto valor?
- ¿Puede mantener protección contra proyectiles sin convertirse en una vela?
AquaGrid existe porque los hoteles tienen problemas que las casas no tienen. Cuando una abertura mide 20 metros, la solución no puede ser “más de lo mismo”. Tiene que ser ingeniería pensada desde el inicio para esa escala.