Sí — y ocurre precisamente por las mismas decisiones que hacen que un proyecto se vea espectacular: luz, amplitud y grandes superficies de cristal.
La arquitectura costera moderna en destinos como Cancún, Playa del Carmen y Tulum favorece ventanales de piso a techo, puertas corredizas de gran formato y terrazas completamente abiertas — decisiones que aumentan la exposición ante huracanes si no se acompañan de una estrategia de protección desde el inicio del diseño.
Un proyecto costero puede diseñar accidentalmente su propio punto débil cuando separa las decisiones de arquitectura, operación y protección contra huracanes — la revisión temprana de aberturas, anclajes y despliegue reduce ese riesgo antes de construir, no después.
- ¿El diseño de tu proyecto consideró cómo se protegerán las aberturas grandes antes de finalizar los planos arquitectónicos?
- ¿Los anclajes y sistemas de despliegue se pensaron desde el diseño, o se están resolviendo después de construido?
- ¿Un operador hotelero heredará un edificio hermoso pero difícil de proteger, con sistemas visualmente intrusivos añadidos después?
- La belleza arquitectónica y la capacidad real de protegerse son dos conversaciones que deberían ocurrir al mismo tiempo, no una después de la otra.
El desarrollador no solo diseña el edificio — diseña, sin siempre saberlo, la capacidad futura de protegerlo.