Un hotel puede haber estado protegido hace tres años y no estarlo igual hoy.
Los hoteles cambian constantemente. Se amplían restaurantes, se reemplazan puertas corredizas, se agregan cerramientos, se modifican terrazas, se instalan nuevos acabados y se reconfiguran áreas de servicio. Cada cambio puede alterar una abertura, cubrir un anclaje, crear una nueva exposición o dejar una zona fuera del sistema original.
Después de cualquier remodelación, el hotel debe revisar si su protección contra huracanes todavía coincide con el edificio real. Un sistema diseñado para la versión anterior de la propiedad puede no cubrir nuevas aberturas, nuevos usos o nuevas condiciones de anclaje.
- ¿La remodelación creó nuevas aberturas o cambió medidas?
- ¿Algún acabado cubrió o bloqueó anclajes existentes?
- ¿El inventario de protección fue actualizado?
- ¿El personal recibió capacitación sobre el nuevo diseño?
La protección contra huracanes debe evolucionar con el hotel. Cuando el edificio cambia y el sistema no, el punto débil puede nacer de una mejora que nadie revisó desde el riesgo.