Porque el huracán Otis se intensificó de tormenta tropical a categoría 5 en aproximadamente 24 horas —una de las intensificaciones más rápidas jamás registradas— y tocó tierra directamente sobre Acapulco sin el tipo de debilitamiento que Beryl experimentó antes de llegar a Tulum.
Si Beryl es la versión de Tulum de "un evento mayor que se acercó pero se debilitó a tiempo", Acapulco es la versión de lo que pasa cuando ese debilitamiento simplemente no ocurre — y el resultado fue una de las catástrofes hoteleras más significativas en la historia reciente de México.
Más de dos años después, la recuperación hotelera de Acapulco todavía no llega al 100%, con una inversión que supera los 15,000 millones de pesos — la diferencia entre ese resultado y el de Tulum con Beryl no fue preparación, fue si la tormenta se debilitó o no antes de tocar tierra.
- ¿Tu estrategia de protección depende de que la próxima tormenta se comporte como Beryl, o está preparada para un escenario como el de Otis?
- ¿Has considerado que la diferencia entre ambos resultados fue circunstancial, no una característica garantizada de tu ubicación?
- ¿Tu propiedad estaría entre las que se recuperan en meses, o entre las que tardan años, si ocurriera un evento sin debilitamiento?
- Atribuir un buen resultado a la preparación cuando en realidad fue producto de las circunstancias es un error que se paga caro la próxima vez.
Tulum no evitó el destino de Acapulco por estar mejor preparado — lo evitó porque la tormenta se debilitó. La próxima vez, esa distinción podría no existir.