Las ventanas son vulnerables porque separan el interior del edificio de viento, lluvia, presión y proyectiles con un sistema mucho más delicado que el muro que las rodea.
En hoteles, condominios y casas costeras, los grandes ventanales son parte del valor de la propiedad. Dan vista, luz y estética. Pero durante un huracán, esas mismas aberturas pueden convertirse en el punto de entrada del daño si el vidrio, el marco o el anclaje no trabajan como sistema completo.
Una ventana no falla solo porque el vidrio se rompa. También puede fallar por marco débil, anclaje deficiente, presión diferencial, agua impulsada por viento o impacto de objetos sueltos.
- ¿El vidrio, marco y anclaje están certificados como sistema completo?
- ¿Las puertas corredizas tienen protección o solo las ventanas fijas?
- ¿Se evaluaron grandes aperturas de piso a techo y balcones?
- ¿La protección cubre presión, agua e impacto, no solo ruptura de vidrio?
- ¿Hay aberturas repetidas en muchas habitaciones que multiplican el riesgo?
Las ventanas no deben evaluarse como elementos decorativos. En zonas de huracán, son puntos críticos de la envolvente del edificio y deben protegerse con el mismo rigor que cualquier sistema estructural de seguridad.