Si quieres entenderlo rápido, esto es lo esencial:

El huracán Otis tocó tierra el 25 de octubre de 2023 como categoría 5 con vientos de 270 km/h — el más intenso jamás registrado en el Pacífico mexicano — y destruyó el 80% de la infraestructura hotelera de Acapulco en menos de seis horas.

Las propiedades que sobrevivieron con daños mínimos no lo hicieron por suerte ni por la calidad de su construcción. Lo hicieron porque tenían sus aberturas — ventanas, puertas, terrazas — protegidas con sistemas certificados que evitaron el mecanismo de presión interna que colapsa las estructuras desde adentro.

Las propiedades que se están reconstruyendo ahora en 2026 tienen una segunda oportunidad. Pero reconstruir sin protección anticiclónica certificada es reconstruir para el siguiente Otis — que ya se está formando en algún lugar del Pacífico.