Lo que Rachel nos enseñó en Manzanillo
Hay una diferencia entre Vallarta y Manzanillo que en los titulares de esta semana casi no apareció. Mientras Vallarta quedó al norte de la zona de vigilancia por Rachel, Manzanillo estuvo dentro del aviso de tormenta tropical. El centro del huracán nunca se acercó a la costa de Colima, y aun así el puerto se cerró, las playas se cerraron y en El Paraíso, en Armería, el mar volvió a golpear casas que Polo ya había dañado una semana antes.
Creo que Manzanillo dejó lecciones que aplican a cualquier torre o restaurante frente al mar en el Pacífico, y quiero ordenarlas aquí.
En este artículo explico:
- Qué significa estar dentro de un aviso de tormenta tropical cuando el huracán pasa lejos.
- Por qué en un condominio frente al mar la protección es un problema de todos.
- Qué papel juega el salitre en que un sistema funcione o no el día que se necesita.
- Qué proteger primero cuando el tiempo no alcanza.
Lo que pasó en Colima esta semana
Con datos de la mañana del 30 de septiembre:
- La Secretaría de Marina ubicó a Rachel a unos 375 km al oeste-suroeste de Manzanillo, ya como huracán categoría 1.
- El Centro Nacional de Huracanes mantenía aviso de tormenta tropical de Punta San Telmo a Playa Pérula, tramo que incluye a Manzanillo.
- El SMN pronosticó para la costa de Colima vientos de 50 a 70 km/h con rachas de 70 a 90 km/h, lluvias de 75 a 150 mm y oleaje de 4 a 6 metros.
- La Capitanía Regional cerró la navegación en el puerto y Protección Civil cerró las playas de Manzanillo, Tecomán y Armería.
- Solo el lunes, antes de que Rachel fuera huracán, Manzanillo había acumulado 64.7 mm de lluvia.
Protección Civil de Colima explicó algo que me parece importante: aunque Rachel pasaría más lejos que Polo, sus bandas nubosas eran más amplias y podían traer más lluvia. La distancia del centro no dice todo sobre lo que va a vivir la costa.
Aviso y vigilancia no piden lo mismo
Mucha gente usa las dos palabras como sinónimos. Para una propiedad, piden acciones distintas:
- Vigilancia de tormenta tropical: las condiciones son posibles en el área, generalmente dentro de 48 horas. Es momento de alistar.
- Aviso de tormenta tropical: las condiciones se esperan en algún punto del tramo, generalmente dentro de 36 horas. Es momento de desplegar y terminar antes de que el viento lo impida.
Manzanillo estaba en aviso. Eso quiere decir que, con el huracán a casi 400 km, las autoridades esperaban condiciones de tormenta tropical en algún lugar de esa costa. Para una torre con ventanales al mar, rachas de 80 o 90 km/h son suficientes para mover camastros y macetas y lanzarlos contra un vidrio.
En un condominio, la protección se decide entre todos
Esta es la lección que más me interesa de Manzanillo, porque la ciudad tiene muchas torres de condominios frente a las bahías de Manzanillo y Santiago, en Salahua, Las Brisas y la península.
Un edificio resiste el viento mejor cuando está cerrado. Si una unidad deja su ventanal sin proteger y ese vidrio falla, el viento entra, presuriza el departamento y puede pasar a pasillos, ductos y unidades vecinas. El problema es que en muchos condominios cada propietario decide por su cuenta, y varios pasan la temporada fuera de la ciudad.
Para ilustrarlo con un patrón que hemos visto repetirse (lo cuento como caso ilustrativo, sin nombres):
- Dos torres en la misma bahía reciben el mismo aviso.
- En la primera, la administración activa su plan: el personal retira mobiliario de terrazas, despliega la protección en las fachadas al mar y termina a media tarde.
- En la segunda, cada propietario decide. Varias unidades quedan como estaban, con camastros afuera y ventanales sin cubrir.
- A la mañana siguiente, la primera torre solo retira, lava y guarda. En la segunda, un camastro de un piso alto rompió el ventanal de una unidad inferior y el agua llegó al pasillo y a dos departamentos vecinos.
El ciclón fue el mismo para las dos. Lo que cambió fue que una tenía una decisión colectiva y la otra no. Por eso recomiendo a las administraciones incluir en su reglamento un estándar mínimo de protección para las fachadas expuestas y la obligación de retirar el mobiliario exterior cuando se activa un aviso.
El salitre trabaja todo el año
Un sistema de protección en Manzanillo pasa once meses guardado frente al mar y unas horas trabajando. En mi experiencia, muchos sistemas no fallan por falta de resistencia, sino porque llegan al día del huracán con anclajes corroídos, roscas trabadas o telas degradadas por el sol.
Cuando revisamos una instalación costera, estos son los puntos que miramos:
- Material de anclajes y tornillos. En ambiente marino, el acero inoxidable adecuado y los insertos protegidos evitan que la corrosión debilite la fijación.
- Protección del anclaje cuando el sistema no está montado. En nuestras instalaciones, el anclaje queda en la fachada con el tornillo inoxidable colocado para que no entre suciedad, y la cabeza apenas se nota.
- Resistencia UV de la tela. Determina si el material conserva su resistencia después de varias temporadas.
- Limpieza. La sal acumulada en rieles y anclajes debe lavarse con agua dulce al menos una vez por temporada y después de cada despliegue.
Un proyecto nos enseñó bastante sobre esto. Un condominio de lujo completamente blanco necesitaba una protección del mismo color, y los sistemas blancos disponibles se degradaban con el sol y se manchaban con facilidad. Tardamos en resolverlo, pero terminamos con un material base distinto, reforzado con un hilo de alta resistencia, que no se ensucia fácilmente y conserva su resistencia. Ese desarrollo es hoy nuestro HS-1250.
Qué proteger primero cuando no alcanza el tiempo
Si el próximo aviso llega y no hay tiempo para cubrir todo, el orden importa más que la cantidad. Para una propiedad frente al mar en Colima, yo seguiría este:
- Ventanales panorámicos y fachadas de vidrio orientadas al mar.
- Puertas corredizas de terrazas y balcones, que son el punto de entrada de agua más común.
- Accesos a nivel de playa (lobby, restaurante y áreas comunes), donde se juntan viento y oleaje.
- Cuartos de máquinas, bodegas y tableros eléctricos, porque sin ellos la reapertura se retrasa.
- Ventanas laterales y fachadas protegidas.
Y antes de todo eso, retirar lo que el viento pueda levantar en terrazas y azoteas. En torres frente al mar, buena parte de los objetos que golpean los ventanales viene de las terrazas del mismo edificio o del vecino. Es la medida más barata y una de las más efectivas.
Lo que cuesta un ciclón que no pega
Para un hotel o un condominio en renta vacacional, el costo de una semana como esta aparece en noches no vendidas, cancelaciones, horas extra de mantenimiento y reparaciones de acabados.
Un ejemplo ilustrativo, con números estimados: un hotel de 120 habitaciones con tarifa promedio de 2,800 pesos y 65 % de ocupación genera alrededor de 218,000 pesos diarios por habitaciones. Si la lluvia con viento deja 15 habitaciones fuera de servicio durante cuatro días, la pérdida directa se acerca a 110,000 pesos, antes de contar alfombras, pintura y personal. Si el problema es un ventanal roto, esa habitación puede quedar fuera del inventario varias semanas mientras llega el vidrio.
Polo y Rachel pasaron frente a Colima con una semana de diferencia. Un hotel sin sistema preinstalado pagó dos veces el costo de improvisar.
Checklist: preguntas para su administración o su proveedor
- ¿Nuestro edificio tiene un estándar mínimo de protección para todas las unidades con fachada al mar?
- ¿El reglamento obliga a retirar mobiliario exterior cuando hay aviso?
- ¿De qué material son nuestros anclajes y cuándo fue la última vez que alguien los revisó?
- ¿La tela o el panel conserva su resistencia después de varias temporadas de sol?
- ¿Quién lava y revisa el sistema después de cada uso?
- ¿Qué nivel de impacto está certificado y con qué número de expediente?
En resumen
- Manzanillo estuvo dentro del aviso de tormenta tropical aunque Rachel pasó a casi 400 km.
- El SMN pronosticó rachas de hasta 90 km/h, lluvias de hasta 150 mm y oleaje de hasta 6 metros en Colima.
- En condominios, una unidad sin proteger puede afectar a todo el edificio.
- El salitre y el sol determinan en qué estado llega el sistema al día del huracán.
- Retirar mobiliario de terrazas y azoteas es la medida más barata y una de las más efectivas.
Manzanillo conoce el riesgo mejor que casi cualquier puerto del Pacífico, desde el huracán de 1959 hasta los que tocaron tierra muy cerca en la Costalegre. Lo que Rachel agregó esta semana fue un recordatorio de que el daño acumulado de los ciclones que pasan cerca también cuenta, y que se reduce mucho con decisiones colectivas y mantenimiento sencillo.
Más información
- Guía completa: Huracán Rachel en Manzanillo: cómo deben prepararse las propiedades frente al mar
- Anclajes y durabilidad en ambiente marino: Anclajes certificados
- Definiciones oficiales de aviso y vigilancia: National Weather Service