Lo que Polo nos enseñó en Los Cabos
Polo llegó a categoría 5 en el Pacífico y, por su presión central, quedó registrado como el segundo huracán más intenso del Pacífico oriental, solo detrás de Patricia. Durante un par de días, mucha gente en Los Cabos pensó en Odile. Al final, Polo tocó tierra como categoría 2 cerca de Las Barrancas, en Comondú, a unos 320 km al norte de Cabo San Lucas, y el corredor turístico amaneció con lluvia, ramas caídas y el mar alto, pero sin daños estructurales generalizados.
Los Cabos tuvo suerte, y creo que hay que decirlo así. También creo que la semana dejó información muy útil para hoteles y propietarios, sobre todo ahora que Rachel está enviando oleaje hacia la península.
En este artículo explico:
- Qué pasó realmente con Polo en Los Cabos, sin exagerar ni minimizar.
- Por qué conviene inspeccionar aunque la propiedad se vea intacta.
- Qué revisar, en qué orden y por qué empezar por los anclajes.
- Qué deberían corregir los hoteles antes de su siguiente despliegue.
Lo que pasó, con datos
Con la información disponible al 30 de septiembre:
- Polo tuvo una intensificación rápida extrema y llegó a categoría 5 frente a México.
- Tocó tierra como categoría 2, con vientos de unos 175 km/h, alrededor de la medianoche, cerca de Las Barrancas, Comondú.
- En Los Cabos hubo cielos cerrados, lluvias dispersas, rachas breves y oleaje fuerte. Los caminos siguieron transitables y la energía se mantuvo en las zonas turísticas.
- El gobernador Víctor Castro dijo que Polo dejó más lluvia que daños por viento, y Protección Civil reportó saldo blanco en el estado.
- La Sedena desplegó 1,200 elementos en Comondú, La Paz y Los Cabos.
- Ahora Rachel, al sur, se aleja del continente, pero el Centro Nacional de Huracanes advierte que su oleaje llegará a la península hasta el fin de semana.
La evaluación completa de daños sigue en curso en Comondú y otras zonas. En Los Cabos, la experiencia fue la de un huracán enorme que pasó cerca.
Un casi impacto funciona como simulacro
Cientos de hoteles y casas en Los Cabos desplegaron su protección para Polo y la retiraron días después sin haber recibido el núcleo del huracán. Es fácil guardar todo y olvidarse del tema hasta el siguiente aviso. Yo lo vería de otra manera: fue un simulacro real que ya se pagó en horas de personal, y la información que dejó solo sirve si alguien la anota.
Estas son las preguntas que haría a cualquier equipo esta semana:
- ¿Cuánto tardamos en desplegar todo, de principio a fin?
- ¿Qué piezas no encontramos o no sabíamos dónde iban?
- ¿Qué tornillos no entraron o se barrieron?
- ¿Qué parte del edificio tomó más tiempo y por qué?
- ¿Quién hizo el trabajo y quién de esas personas ya no estará la próxima vez?
Por qué inspeccionar si no pasó nada
Hay cuatro razones por las que una propiedad intacta después de Polo necesita revisión.
El despliegue desgasta. Poner y quitar una protección somete a anclajes, tornillos y telas a esfuerzos que no reciben el resto del año. Una rosca forzada o un borde que rozó contra un marco quedan como puntos débiles.
La sal trabaja en silencio. La que quedó en rieles y anclajes empieza a corroer en semanas si no se lava con agua dulce.
El mar sí llegó alto. Terrazas a nivel de playa, muros de contención, albercas y accesos pueden tener socavación que no se ve desde arriba.
La temporada sigue. El Pacífico no cierra hasta el 30 de noviembre, y Rachel ya está mandando oleaje esta misma semana.
La lección de Odile
En Los Cabos no hace falta explicar por qué esto importa. En septiembre de 2014, Odile tocó tierra en el extremo sur de la península como categoría 3, con daños mayores en hoteles y complejos turísticos. La CFE reportó entonces el peor daño de su historia a la red eléctrica, con cerca del 98 % de la población de Baja California Sur sin luz en algún momento.
Durante Odile, varios hoteles y casas que tenían nuestros sistemas quedaron protegidos como se esperaba. Cuando reviso por qué, la respuesta siempre tiene tres partes: el sistema estaba completo, estaba bien anclado y el personal sabía instalarlo. Ninguna de esas tres cosas se mantiene sola entre un huracán y el siguiente, y la inspección es lo que las mantiene.
Qué revisar, de afuera hacia adentro
Esta es la lista que usaría en un hotel o una casa de Los Cabos después de Polo:
- Anclajes. Corrosión, grietas alrededor en concreto o piedra, piezas flojas o giradas, roscas dañadas. Un anclaje que se mueve al tocarlo se reemplaza.
- Tornillos y herrajes. Contarlos contra el inventario original y cambiar los barridos u oxidados.
- Lonas y mallas. Extenderlas y buscar cortes, perforaciones y desgaste en bordes y en la zona de fijación.
- Cortinas y paneles metálicos. Rieles, guías y seguros deformados.
- Vidrio de impacto. Buscar estrellamientos aunque el vidrio siga cerrado. Protegió el interior, pero su capacidad para el siguiente impacto puede estar reducida.
- Marcos y sellos. Manchas bajo las ventanas, pisos de madera hinchados, óxido en herrajes interiores.
- Bordes de techo. Pretiles, remates y la unión entre techo y fachada, que es donde el viento levanta primero.
- Drenajes. Arena, hojas y sal en coladeras de terrazas, azoteas y albercas.
- Interiores. Plafones, alfombras y clósets de las habitaciones al mar, porque con el calor la humedad escondida genera moho en pocas semanas.
- Fotos fechadas de todo, aunque no haya daño.
Empiezo por los anclajes por una razón práctica. Cuando un sistema de protección falla en un huracán, casi nunca se rompe la tela en el centro. Lo que suele fallar es un anclaje que se arrancó, un tornillo que se barrió o un borde que se desgastó. La mejor tela del mercado depende del punto que la sostiene.
Lo que deberían corregir los hoteles
Un caso que ayuda a verlo (ilustrativo, sin nombres). Dos hoteles del corredor desplegaron para Polo y ninguno tuvo daños.
- El primero retiró todo con orden. Lavó cada pieza, la dejó secar, revisó anclajes, cambió los tornillos dañados, actualizó el inventario y anotó que el edificio más alto tardó más porque faltaba una escalera. Compró la escalera.
- El segundo retiró con prisa porque los huéspedes querían recuperar la vista. Guardó las piezas húmedas, con arena y sin etiquetas, en una bodega compartida, y nadie revisó los anclajes.
Si llega otro aviso, el primero sabe cuánto va a tardar. El segundo va a descubrir lonas con moho, tornillos oxidados y piezas que nadie sabe dónde van. Por eso creo que el mejor indicador de un plan de huracanes es que el segundo despliegue de la temporada sea más rápido que el primero.
Las correcciones que más impacto tienen:
- Etiquetar cada pieza con edificio, piso, habitación y abertura.
- Guardar cada protección cerca de donde se instala. En un hotel de 2,500 habitaciones diseñamos un almacenamiento en la parte superior de cada balcón, con la lona enrollada y anclada arriba, de modo que se despliega en unos 3 a 5 minutos por habitación.
- Reponer consumibles después de cada uso: tornillos, herramientas, escaleras, equipo de seguridad.
- Capacitar al personal nuevo y mantener un manual escrito, porque los equipos de mantenimiento cambian.
Checklist: preguntas para su equipo o su proveedor
- ¿Alguien revisó los anclajes después de retirar la protección?
- ¿Las piezas se guardaron lavadas, secas y etiquetadas?
- ¿Hay vidrios de impacto estrellados que no hemos visto porque están en pisos altos?
- ¿Sabemos cuánto tardamos en el despliegue de Polo y qué lo hizo lento?
- ¿Qué aberturas quedaron sin protección porque no teníamos cómo cubrirlas?
- ¿Nuestro sistema está certificado para impacto, con qué nivel y con qué número de expediente?
En resumen
- Polo fue un huracán excepcional, pero tocó tierra a unos 320 km al norte de Los Cabos, y el corredor no tuvo daños estructurales generalizados.
- Todo sistema que se desplegó y se retiró necesita inspección, porque el despliegue desgasta y la sal corroe.
- La revisión debe empezar por los anclajes, que es donde suelen fallar los sistemas.
- Odile demostró en 2014 lo que pasa cuando el núcleo sí llega, y la protección que funcionó entonces estaba completa, anclada y en manos de personal capacitado.
- Un hotel bien preparado hace su segundo despliegue más rápido que el primero.
Rachel va a pasar al sur de la península en los próximos días y la temporada sigue dos meses más. Lo que yo haría en Los Cabos esta semana es revisar anclajes, lavar y etiquetar todo lo que se usó para Polo y anotar cuánto tardó el equipo. Es trabajo de pocos días y es la forma más barata de llegar mejor preparado al siguiente sistema.
Más información
- Guía completa: Después del huracán Polo en Los Cabos: qué deben inspeccionar hoteles y propietarios antes del próximo ciclón
- Nuestro historial de desempeño en tormentas: Historial de tormentas
- Anclajes y su integridad: Anclajes certificados